"Cuanto bien realizarás si a un enfermo acudes a visitar"

Asóciate!
Base de datos del cine español en la red
Anuncios de nuestros socios
 

Lo más destacado

arrow Noticias arrow Hijos y Padres!
Hijos y Padres! PDF Imprimir E-Mail


Ser padre es una experiencia alucinante. Y por partida doble, doblemente alucinante. Cambia profundamente tu forma de ver muchas cosas. Y uno de los cambios tiene que ver con la forma en que percibes a tus propios padres.
Algo hizo “click” dentro de mí un día cuando, de visita en casa de mis padres, me quedé mirando una foto en una estantería. Eran ellos, conmigo de pequeño, dando un paseo. Una escena familiar típica, que habría visto cientos de veces. Sin embargo, esta vez fue diferente. Esta foto se parecía tremendamente a una escena mucho más reciente, en la que el niño era mi hijo y los padres éramos mi mujer y yo.
Cuando tienes un hijo, de repente ves a tus padres de otra forma. Dejan de ser tus antagonistas, unos señores que siempre han estado ahí y siempre se habían comportado como “padres” y que, por lo tanto, eran intrínsecamente distintos a ti. Cuando tú mismo eres padre, y te das cuenta de que estás viviendo todo lo que ellos vivieron 30 años antes, empiezas a comprender muchas cosas que nunca habías entendido de su comportamiento. Y llegas al convencimiento de que, inevitablemente, tus hijos también te verán con ese punto de incomprensión hasta que, con suerte, ellos mismos vivan la experiencia.
Esta especie de “iluminación” te lleva a ver la relación de otra manera, a quererles de otra forma. En cierto sentido, compartir la experiencia de la paternidad te hace romper esa barrera padre-hijo y te lleva a verles más como unos iguales. Te vuelves más comprensivo, te vuelves más tolerante. Aprecias mucho más todo lo que ellos han hecho por ti.
Por supuesto, siguen siendo tus padres. Y habrá momentos en los que discrepes con ellos, momentos en los que te parezca que se entrometen, momentos en los que te saquen de quicio, o en los que piensas que “te ponen en evidencia”. Pero darte cuenta de que tus propios hijos van a pensar eso mismo de ti hace que empatices mucho más con ellos.
Tengo la enorme fortuna de poder compartir esta etapa de la vida con ellos, y me siento tremendamente feliz por ello. Es una de esas cosas en las que mucha gente repara únicamente cuando las pierde; o que, dándose cuenta, no lo expresa por pudor, o pensando que “ya habrá ocasión”… pero como dice el refrán, “la ocasión la pintan calva” y es tontería quedárselo dentro pudiendo decirlo.


Raul Hernández Gonzalez

 

PD.- Estoy convencido de que, si algún día mis hijos leen esto, se avergonzarán de mí ;-)

 
< Anterior   Siguiente >
Carta Acuerdo Asociados AFNM
Thermomix

Asociada a la Federación Española de Familias Numerosas

Federación Española de Familias Numerosas